
Cuando se votó la media sanción para modificar el Código Civil y otorgar determinados derechos a quienes nunca los tuvieron, se generó una especie de elogio colectivo a la "libertad de conciencia" en el voto de diputados y diputadas. Si bien en este tema y en algunas otras excepciones podría
justificarse, porque tal vez no hayan sido discutidos en las campañas o incorporados a las plataformas, valorarlo como algo cívicamente superior es, de mínima, un desliz. Votamos un grupo de personas que actúan colectivamente y deciden en función de una determinada política. La mal llamada "disciplina de bloque" no es ni más ni menos que la aceptación de decisiones colectivas. Si hay quienes, una y otra vez, no aceptan esa toma de decisiones colectivas, estarán actuando más como divos de la política que como
representantes del pueblo y de una ideología. No votamos
individualidades sino partidos políticos. Cuando los votamos esperamos que sus miembros representen nuestras ideas. La llamada libertad de conciencia es la última alternativa en los casos en que no se pudo consensuar una decisión colectiva que represente las ideas de cada grupo político. No la endiosemos.
Muy bien expresado.
ResponderEliminarSaludos.
Tenes razón! Me la pasé discutiendo con gente que justifica dicha "libertad" que no es más que la libertad de uno para decidir por miles pero consultando solamente a su propia conciencia. Me revolvió el estómago escuchar gente que justifica la decision individual de un diputado porque se trata "de un tema como este". Como si no fuera precisamente en estos temas donde cada fuerza debería tener una posición tomada sin medias tintas. O no? Grrr
ResponderEliminarGracias Ricardo!
ResponderEliminarAsí es Egresado, los 90 dejaron su huella...:(
Abrazos