martes, 15 de noviembre de 2016

Las migraciones son patrimonio cultural de la humanidad

Es triste que haya gente que no pueda ver riqueza en las migraciones. Hay riqueza en la diversidad. Hay un aporte infinito en las distintas expresiones de la cultura. Cuando compartimos trabajo, estudio, vecindad con personas migrantes, podemos aprender mucho. Aprendemos sin viajar. Crecemos.
¿Qué sentimientos maliciosos nos lleva a creer lo contrario? ¿Qué justificación puede tener difundir la mentira de que la extranjería acrecienta el delito o amenaza el trabajo? No hay ningún estudio que corrobore  esas mentiras ni ninguna evidencia empírica. Solo se trata, acá y en cualquier parte del mundo, de un discurso demagógico que exalta la xenofobia como forma de buscar chivos expiatorios fáciles a soluciones difíciles.
Tengan algo claro: nadie va a solucionar nada expulsando a nadie. Hayan cometido delitos o apenas no tengan una documentación en regla. El solo hecho de tener que escribir esto o hablar del tema nos retrotrae vilmente a una agenda que creíamos superada. Pero insistiremos.
Hace casi quince años quise dejar plasmado en un cortometraje la historia de mi abuela y su hermana, mi tía abuela, que migraron en los 40. Se grabó en un momento del país en el que también nos íbamos de acá buscando nuevos horizontes.
El corto documental paseó por muchos festivales, pero lo mas importante, circuló en escuelas españolas como forma de hablar de las migraciones como patrimonio cultural de la humanidad en movimiento.
Es un humilde aporte. Son veinte minutos para sentarse a disfrutar y difundir.



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